Dile a tu madre que estás bien; ella tiene sus problemas y no debe cargar con los tuyos. Dile a tu padre que estás bien; él carga con los compromisos económicos de tu casa. Dile a tus amigos que estás bien; total a ellos no les importa realmente si lo estás. Dile a tus maestros que estás bien; ellos te responderán con una palmadita en la espalda. Dile a tu reflejo que estás bien… Con suerte te creerás esa mentira.